PSICOHOLOENERGETICA PHE
Podemos definir la PHE como una técnica, ya que consta de un protocolo de aplicación cuyo objetivo es colaborar y ayudar a las personas en la búsqueda de su propio bienestar.
La PHE permite al facilitador o profesional captar y comprender las motivaciones profundas de las personas, acercándolas desde su fondo interno hacia la superficie consciente. De este modo, nos guía a recorrer nuestros propios pasos,
a convertirnos en caminantes de ese camino único que es el «andarnos a nosotros mismos».
La bioinformación inteligente actúa descodificando, organizando, reparando y liberando las posibilidades internas de cada sujeto.
Esta técnica también se utiliza para elevar notablemente las defensas, tratar intolerancias, fortalecer el sistema inmune, y acompañar procesos de depresión, ansiedad, dolores y malestares diversos. Resulta especialmente valiosa en momentos de pérdida de sentido vital, y en cuestiones relacionadas con la creatividad.
La PHE ofrece además una visión renovada sobre lo esencial y primordial en la creación de salud en el ser humano. Utiliza materiales que no requieren objetos ni sustancias externas, sino que trabaja con la bioinformación cuántica del
propio individuo, logrando así una salud que definimos como evolutiva, abriendo nuevos horizontes en nuestra comprensión de lo que significa estar sanos.
Finalmente, proporciona un sistema profundo de comprensión del complejo laberinto psicológico del ser humano.
Este protocolo señala los mapas o estructuras vibratorias profundas que permiten lograr el orden y liberar la bio-potencialidad regenerativa y evolutiva en
cada ser humano.
A través de este proceso, se va equilibrando el funcionamiento celular y el microcosmos sutil de la persona.
Este ordenamiento se realiza mediante la organización de:
- La parte electromagnética: Meridianos, Chakras, Organigrama, Dimensiones, Campos Morfogenéticos, entre otros.
- El nivel cuántico: utilizando lo Simbólico, los Campos Paramórficos, lo Supramental y el Yo Cuántico.
La PHE organiza, mediante un protocolo sencillo, los efectos que sufrimos en nuestra autobiología/autobiografía desde la infancia, así como el bagaje que traíamos
al nacer.
Esto nos permite comprender en pocos minutos lo que le sucede al cliente, accediendo a niveles profundos de su ser.
Como funciona
La PHE trabaja con unos mapas de estructuras vibratorias que existen en cada persona a gran profundidad y que tienen una posición correcta, una forma fisiológica.
La naturaleza tiene unos patrones precisos para hacer que los procesos tengan su orden y con esta técnica tocamos esos planos internos que organizan la génesis ordenada.
El objetivo de la sesión en primer lugar es constatar cómo están esas estructuras –ya que según estén comprendemos el tipo de queja que la persona va a explicarnos– y, luego, acercarle aquellas bioinformaciones que ella misma solicita por un cambio vibratorio desde su fondo para, finalmente, comprobar que las estructuras están fisiológicas, es decir, con la forma y posición correctas.
Modificamos nuestra fisiología a nivel atómico viviendo en conflicto. Desorganizamos nuestras constantes vitales imprimiendo en nuestro organismo el dolor de una vida llena de pequeños o grandes conflictos perceptivos que se graban en el sistema.
La bioinformación funciona por mecanismos de Física Cuántica. Primero recobrando en la persona el orden en su inmaterial; luego pasará su orden al material sutil del cuerpo y los procesos que utilizamos para construir nuestra conciencia, la cual va a reflejarse en los centros energéticos y sus canales, para acabar impulsando una inusual vitalidad en el material corporal, modulando lo hormonal y sus funciones interdependientes.
La PHE no cambia la bioinformación de la persona. La PHE descubre el sistema por que le acercamos aquellas representaciones( bioinformaciones cuánticas, fórmulas), etc. que el sujeto necesita.
Es el cuerpo quien, al contacto con este material, responde con fuerza y esmero recuperando el ritmo de su funcionamiento, materializando los cambios en la dirección que necesita.
Con los filtros constatamos el estado en el que la persona nos llega y con el resto del material el propio cuerpo del sujeto se autoorganiza. La persona actualiza, somatiza en su cuerpo, aquella distancia que la separa de sí misma o de la dirección que necesita seguir.
– «…,desde el día que vinimos se le fueron los malestares. Ahora está contento y no tiene aquellos ataques de enfado y amargura profunda que le daban con frecuencia»…. Esto se escucha cada día de personas con los más variados desórdenes, tanto físicos como de otras índoles. Personas que no se atrevían a dar el paso hacia cambios en situaciones de relaciones que arrastraban hace años; parejas que no lograban tener hijos por otros sistemas y ahora lo logran… También resulta interesante cómo las personas van cambiando su relación con las adicciones y descubren sus verdaderos deseos; artistas que terminan sus obras en tiempo récord; personas que ahora dirigen su vida…
El tiempo de recuperación varía según los casos y normalmente tenemos resultados notables desde la primera sesión aunque se recomienda realizar al menos tres con varias semanas de descanso.
ENCONTRAMOS ORDEN A TODOS LOS NIVELES
Al conectarnos con nuestro yo , tiene una repercusión indirecta en el proceso de somatización y por ello en el deterioro fisico , emocional y metal .
Escritura en la memoria del sujeto
Observamos que las personas estamos demasiado tiempo muy lejos de nosotros mismos, y nos abandonamos con mucha frecuencia sin tener clara la referencia de como regresar a nuestro origen, y todo esto se va «escribiendo» en el cuerpo.
Cuando el facilitador pone en relación toda esta «escritura» del sujeto con las fórmulas, las metáforas energéticas y el resto de material de la PHE, logra un bello poema acercándonos a un sentido que desconocíamos. Entonces, los síntomas ya no cumplen su función y los dejamos ir.
Experimentamos que pisando nuestro camino, nuestros propios recursos son mucho más abundantes de lo que creíamos anteriormente y comprendemos de una manera beneficiosa lo que pasa en nuestra vida cotidiana.
El profesional o artífice de la PHE se entrena en ser un simple servidor, cuya función consiste en permitir que el sujeto se trate a sí mismo según un fondo que existe en él y que lo trasciende. Por eso, personas muy variadas se acercan
a sí mismas a través de la PHE.
Beneficia por igual a un religioso europeo que a un chamán; a una persona con malestares musculares u hormonales, migrañas o irregularidades en la regla, que a alguien que no encuentra su camino. Es por esto, que hay personas que vienen de cuando en cuando para su proceso evolutivo, puesto que es una forma eficaz de prevención en cuanto a la salud y de optimización evolutiva a otros niveles.
La evolución de lo micro a lo macro
La precisión con la que se encontraron los mapas internos durante la investigación, permitió entenderlos y encontrar el sistema de colaborar con ellos a través de los Campos Neurosimbólicos (CNS). Estas sutilísimas redes vibratorias guardan la memoria tridimensional de aquellos acontecimientos fundamentales que un día vivimos y de los que aún no hemos sacado el aprendizaje que nos traían.
Al llevar a cabo las indicaciones de Los Campos Neuro-Simbólicos (CNS), en los clientes, se descubrió que organizaban las energías de la Acupuntura china, las energías que describe la medicina Ayurvédica y los caminos sutiles que explica la Cábala. Esto llevó a pensar que la técnica incidía organizando algo muy profundo o esencial que luego se iba reflejando en los diferentes niveles o aspectos que constituyen el ser humano total, a modo de simetría de un mandala. Y así fue cómo se resolvió el dilema entre el trabajo holístico y el especializado, con sus correspondientes multiconexiones.
Cuando lo electromagnético y lo cuántico fluyen en orden, los gluones conectan sanamente a los quarks y estos ordenan los protones y electrones, estos armonizan a los átomos, que ponen dirección en las moléculas, estas en las células, en los órganos… y así entra el orden en lo íntimo del ADN y en la superficie del cuerpo.
Con un material sencillo que consta de unos filtros y microfotografías de Fórmulas y Arquetipos acercamos al cuerpo del cliente la bio-información cuántica inteligente natural que nos pide para avanzar en su salud evolutiva.
El efecto en los niveles electromagnéticos lo podemos comprobar con instrumentos como la Lámpara de Heine, el Espejo Polaroide ,Kirlian ,etc.En la sesión, los materiales se transforman en holonómicos y holográmicos para la persona, posibilitando reencuentros evolutivos con uno mismo, así como soluciones a casos nada sencillos.
Clientes que no saben a que vienen
La PHE organiza la bio-energía en su estructura y en su flujo con la bio-información cuántica inteligente natural.
Las personas nos hablan de sus malestares físicos, visibles y medibles por análisis, y cuando regresan días después de la sesión, nos cuentan sus avances respecto a la sensación de seguridad que les invade, de mejor comunicación y defensa de sus valores, la mejoría física, nos explican que su vida ha cobrado nuevo vigor y que la ven de otra manera.
Los Campos Neuro-Simbólicos (CNS) nos siguen mostrando un nivel de complejidad estructural y funcional tal que podríamos constatar que de ellos depende la salida de bucles de vivencias psicofísicas de repetición en las que a menudo nos vemos envueltos toda la vida y que catalogamos como destino.
Una vez organizados estos Campos Neuro Simbólicos, el sujeto nos habla con entusiasmo de la nueva dimensión desde la que está ahora percibiendo las situaciones.
Si ahora que se siente tan vivo le da tanta importancia a la nueva posición en la que se encuentra, ¿no parece indicarnos que cuanto mejor nos sentimos físicamente y cuanto más hondura interior hay en nuestra vida, más importancia tienen para nosotros las cuestiones sutiles de estar donde necesitamos estar, de hacer aquello que nos realiza, de sentirnos con orientación y con sentido?
La PHE toca un vínculo sutil de la mente con el yo y el cuerpo y funciona organizando un nivel muy profundo, restableciendo el «sí-mismo» de la personas, porque organiza la memoria tridimensional holográmica que guarda el origen de los procesos.
La Psicoenergética Holonómica Energetica (PHE)
La PHE trabaja con mapas de estructuras vibratorias profundas que existen en cada persona. Estas estructuras tienen una forma fisiológica y una posición correcta que responde a patrones naturales de orden y coherencia.
La naturaleza utiliza patrones precisos para guiar los procesos vitales, y con la PHE accedemos a esos planos internos que organizan la génesis ordenada de nuestro ser.
Objetivo de la Sesión
En cada sesión, buscamos:
- Constatar el estado de las estructuras vibratorias, ya que su condición revela el tipo de malestar o desarmonía que el individuo experimenta.
- Ofrecer bioinformaciones específicas, que la propia persona solicita desde su fondo vibratorio, para actualizar y reordenar su sistema interno.
- Verificar la reorganización de las estructuras, comprobando que recuperan su forma y posición fisiológicas correctas.
Fisiología y Conflicto
Nuestra fisiología atómica se altera cuando vivimos en conflicto. Cada pequeño o gran conflicto perceptivo imprime su huella en nuestro organismo, desorganizando nuestras constantes vitales y generando dolor.
Mecanismo de Acción: Física Cuántica
La bioinformación utilizada en la PHE actúa a través de principios de la física cuántica:
- Primero, reorganiza el nivel inmaterial de la persona.
- Posteriormente, transmite ese orden al cuerpo sutil y a los procesos que construyen la conciencia.
- Finalmente, se refleja en los centros energéticos y sus canales, impulsando una vitalidad renovada que modula el sistema hormonal y sus funciones.
El Proceso de Autoorganización
La PHE no modifica la bioinformación de la persona. En su lugar, acerca representaciones (bioinformaciones cuánticas, fórmulas específicas) que el propio sistema del sujeto reconoce y utiliza.
Es el cuerpo quien, en contacto con este material, responde, reactivando su ritmo natural y organizándose hacia la dirección que necesita.
Mediante los filtros de evaluación, constatamos el estado inicial del paciente. Luego, utilizando el material vibratorio adecuado, el propio organismo se autoorganiza, somatizando y resolviendo la distancia que lo separaba de su estado de bienestar.